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Por si me lees.

  • 15 abr 2016
  • 2 Min. de lectura


Nadie pensó nunca que yo podría conquistar a una mujer, que pudiera lograr que alguna de esas espectaculares féminas se fijara en alguien como yo, no es que no tenga gracia, pero es que no era algo que las personas a mi alrededor pensaran que me interesara. Y ¿Como no me voy a interesar? si hay millones de variedades de donde puedo escoger, fíjate.


Mi vecina, la niña del apartamento de al lado, tiene ese toque entre delicadeza y fuerza se que vive sola porque somos las únicas personas que salimos a la misma hora de nuestras casas, me acompaña a tomar el ascensor y toma una ruta distinta al llegar a la parada de bus que esta en frente del edificio, supe una vez que caminaba 4 cuadras para poder llegar a su destino todos los días, así que un día me arme de valor, le hable del clima, de la inflación y de los problemas de este país sin mucho que hacer y no respondía, fue algo perturbador ella nunca me respondió ninguno de mis asombrosos argumentos y consideraciones.


Y se que usted pensara que yo no he podido conquistar una mujer y claro yo podría hacerlo si no puede una conquistar a otra sin ser de su misma preferencia sexual. Pero si, sin gustarme ninguna de mis colegas me fije en una en especial y ¿Saben que? ella también se fijo en mi, y fuimos a tomar café los lunes después del trabajo y a veces hasta nos íbamos a tomar un trago entre semana, como siempre nunca hablaba y a mi no me molestaba ella era la perfecta oyente que siempre necesite, no como los hombres que se atravesaron en mi vida durante años fingiendo interés de mis cuentos y mis malos ratos en el trabajo, porque yo siento la necesidad de contarlo todo, eso me hace bien y me libera de las cargas que me forman una joroba en mi espalda, nada estética por cierto.



Y así pase muchos años con mi conquista, era como quiera que usted se la quiera imaginar, ponle solo la característica de "paciente" porque si, a veces no quería estar con ella, quería codearme de el resto de las personas en el autobús o leer un libro en alguna plaza mientras me aturdían los niños corriendo evitando que pudiera leer realmente algo coherente. Ella siempre acepto mis condiciones, mis quejas, mis malos humores y mis tristezas extremas y eso me hizo crecer tal vez porque eso era lo que necesite toda mi vida, ella.


Pero como en todas las relaciones en la vida, hubo alguien que molesto nuestra felicidad, nuestra paz, se metió en nuestra vida y se enredo en las sabanas de mi cama o mejor dicho yo me deje engañar con sus promesas de hacerme mas feliz de lo que algún día soñé ser, y tal vez me pueda hacer feliz pero a veces cuando el duerme y ronca después del sexo, extraño esos momentos con ella, donde solo el aire en la habitación nos acariciaba a ambas.



Soledad, si lees esto... Te extraño.


 
 
 

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